miércoles, 30 de marzo de 2016

PREMIO MUNICIPAL DE LITERATURA 2016

PREMIO MUNICIPAL DE LITERATURA 2016

Algunas de las BASES, son:

DENOMINACIÓN: El concurso se denomina "Premio Municipal de Literatura Juan Chelemén" Edición 2016

ORGANIZADORES: Secretaría de Cultura y Dirección de CUltura de la Municipalidad de Andalgalá

CATEGORÍAS: Libro de poesía. Libro de cuentos.

TEMA: La temática es libre.

DESTINATARIOS:Podrán presentarse en este concurso escritores oriundos de Andalgalá o que tengan una residencia
mínima de 3 (tres) años en la jurisdicción Municipal de Andalgalá, mayores de 18 años.
El domicilio y la edad serán acreditados mediante la presentación de fotocopia del documento de identidad
y/o certificado de residencia otorgado por la autoridad policial.
No podrán presentarse funcionarios de la Municipalidad de Andalgalá.

FORMA DE PRESENTACIÓN DE LOS TRABAJOS: Los trabajos deben presentarse en tres copias escritas en computadora,
letra arial o times new roman, tamaño 12, interlineado doble con las páginas numeradas y una copia en CD,
firmados con seudónimo. Todo ello debe incluirse en un sobre grande, cerrado, que en su parte exterior llevará
la leyenda "Concurso Premio Municipal de Literatura - Edición 2016", el seudónimo y la categoría en la que participa.
Dentro de este sobre se incluirá un sobre chico, cerrado, en el que se indicará el nombre de la obra
y que en su interior deberá contener una tarjeta con la siguiente información:
Categoría:
Título de la obra:
Seudónimo:
Nombres y apellido:
Documento:
Fecha de Nacimiento:
Domicilio:
Teléfono:
Correo electrónico:
Se agregarán fotocopia del documento de identidad y certificado de residencia si no tuviera acreditado
el último domicilio en el documento.

FECHA Y LUGAR DE PRESENTACIÓN: Los trabajos se presentarán hasta el 31 de mayo de 2016,
en la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Andalgalá.

EXTENSIÓN DE LOS TRABAJOS: Categoría poesía: Extensión máxima 60 páginas. Categoría cuento: Extensión máxima 90 páginas.

PREMIOS: Los premios serán los siguientes:
1er. premio: Publicación de la obra y diploma
2do. Premio: Diploma
3er. Premio: Diploma

FECHA DE PREMIACIÓN: El jurado se expedirá en julio de 2016 y se conocerá públicamente a través de los medios de comunicación.

domingo, 20 de marzo de 2016

Andalgalá, Pucará de las Letras 2016


ORGANIZAN: GRUPO LITERARIO “TANTANAKUY”-
MUNICIPALIDAD DE ANDALGALÁ
AUSPICIAN: - SADE CATAMARCA-“HUARMI” (ASOCIACIÓN DE MUJERES ANDALGALENSES)-MUSEO ARQUEOLÓGICO “SAMUEL ALEJANDRO LAFONE QUEVEDO”- ASOCIACIÓN INDIGENISTA Y FOLCLÓRICA DE ANDALGALÁ –
LUGAR: A CONFIRMAR

PROGRAMA GENERAL

JUEVES 14:
17.00 Hs.: -Acreditaciones
19.00 Hs.: Acto de apertura: Presentación de autoridades y asistentes Lectura de decretos-Palabras de bienvenida Homenaje Al Sr. Escritor Dr. Rodolfo Vargas Aignasse – Homenajes póstumos a Ramón Moisés Moreno y Juan Carlos “Zeta” Argañaraz - Entrega de distinción al Sr. Escritor Juan José “Cacho” Serra– Presentación de números artísticos – Brindis.

VIERNES 15:
09.00 Hs.: Iniciación del encuentro propiamente dicho: Rondas de lectura – Presentación de ponencias – Mesas de debate – Presentación de libros, revistas y cartillas –– Entrevistas – Charlas - Talleres para niños, jóvenes y adultos – Espectáculos – Recitales poético-musicales. Otras actividades culturales.
13.00 Hs.: Descanso
17.00 Hs.: Continuación del Encuentro propiamente dicho.
22.00 Hs.: Descanso.

SÁBADO 16:
08.30 Hs.: Continuación del Encuentro propiamente dicho.
13.00 Hs.: Descanso
17.00 Hs.: Continuación del encuentro propiamente dicho.
20.30 Hs.: Acto de cierre: Palabras de despedida – Presentación y entrega de antologías y certificados -Espectáculo artístico – Cena.

domingo, 3 de enero de 2016

Marco Denevi

Cuento de horror

Marco Denevi


La señora Smithson, de Londres (estas historias siempre ocurren entre ingleses) resolvió matar a su marido, no por nada sino porque estaba harta de él después de cincuenta años de matrimonio. Se lo dijo: 

-Thaddeus, voy a matarte. 

-Bromeas, Euphemia -se rió el infeliz. 

-¿Cuándo he bromeado yo? 

-Nunca, es verdad. 

-¿Por qué habría de bromear ahora y justamente en un asunto tan serio? 

-¿Y cómo me matarás? -siguió riendo Thaddeus Smithson. 

-Todavía no lo sé. Quizá poniéndote todos los días una pequeña dosis de arsénico en la comida. Quizás aflojando una pieza en el motor del automóvil. O te haré rodar por la escalera, aprovecharé cuando estés dormido para aplastarte el cráneo con un candelabro de plata, conectaré a la bañera un cable de electricidad. Ya veremos. 

El señor Smithson comprendió que su mujer no bromeaba. Perdió el sueño y el apetito. Enfermó del corazón, del sisema nervioso y de la cabeza. Seis meses después falleció. Euphemia Smithson, que era una mujer piadosa, le agradeció a Dios haberla librado de ser una asesina.
FIN

sábado, 2 de enero de 2016

Cuentos de Horacio Quiroga

Las medias de los flamencos

Horacio Quiroga


Cierta vez las víboras dieron un gran baile. Invitaron a las ranas y a los sapos, a los flamencos, y a los yacarés y a los pescados. Los pescados, como no caminan, no pudieron bailar; pero siendo el baile a la orilla del río los pescados estaban asomados a la arena, y aplaudían con la cola.
Los yacarés, para adornarse bien, se habían puesto en el pescuezo un collar de bananas, y fumaban cigarros paraguayos. Los sapos se habían pegado escamas de pescado en todo el cuerpo, y caminaban meneándose, como si nadaran. Y cada vez que pasaban muy serios por la orilla del río, los pescados les gritaban haciéndoles burla.
Las ranas se habían perfumado todo el cuerpo, y caminaban en dos pies. Además, cada una llevaba colgada, como un farolito, una luciérnaga que se balanceaba.
Pero las que estaban hermosísimas eran las víboras. Todas, sin excepción, estaban vestidas con traje de bailarina, del mismo color de cada víbora. Las víboras coloradas llevaban una pollerita de tul colorado; las verdes, una de tul verde; las amarillas, otra de tul amarillo; y las yararás, una pollerita de tul gris pintada con rayas de polvo de ladrillo y ceniza, porque así es el color de las yararás.
Y las más espléndidas de todas eran las víboras de coral, que estaban vestidas con larguísimas gasas rojas, blancas y negras, y bailaban como serpentinas. Cuando las víboras danzaban y daban vueltas apoyadas en la punta de la cola, todos los invitados aplaudían como locos.
Solo los flamencos, que entonces tenían las patas blancas, y tienen ahora como antes la nariz muy gruesa y torcida, solo los flamencos estaban tristes, porque como tienen muy poca inteligencia no habían sabido cómo adornarse. Envidiaban el traje de todos, y sobre todo el de las víboras de coral. Cada vez que una víbora pasaba por delante de ellos, coqueteando y haciendo ondular las gasas de serpentinas, los flamencos se morían de envidia.
Un flamenco dijo entonces:
-Yo sé lo que vamos a hacer. Vamos a ponernos medias coloradas, blancas y negras, y las víboras de coral se van a enamorar de nosotros.
Y levantando todos juntos el vuelo, cruzaron el río y fueron a golpear en un almacén del pueblo.
-¡Tan-tan! -pegaron con las patas.
-¿Quién es? -respondió el almacenero.
-Somos los flamencos. ¿Tienes medias coloradas, blancas y negras?
-No, no hay -contestó el almacenero-. ¿Están locos? En ninguna parte van a encontrar medias así.
Los flamencos fueron entonces a otro almacén.
-¡Tan-tan! ¿Tienes medias coloradas, blancas y negras?
El almacenero contestó:
-¿Cómo dice? ¿Coloradas, blancas y negras? No hay medias así en ninguna parte. Ustedes están locos. ¿Quiénes son?
-Somos los flamencos -respondieron ellos.
Y el hombre dijo:
-Entonces son con seguridad flamencos locos.
Fueron a otro almacén.
-¡Tan-tan! ¿Tienes medias coloradas, blancas y negras?
El almacenero gritó:
-¿De qué color? ¿Coloradas, blancas y negras? Solamente a pájaros narigudos como ustedes se les ocurre pedir medias así. ¡Váyanse enseguida!
Y el hombre los echó con la escoba.
Los flamencos recorrieron así todos los almacenes, y de todas partes los echaban por locos. Entonces un tatú, que había ido a tomar agua al río, se quiso burlar de los flamencos y les dijo, haciéndoles un gran saludo:
-¡Buenas noches, señores flamencos! Yo sé lo que ustedes buscan. No van a encontrar medias así en ningún almacén. Tal vez haya en Buenos Aires, pero tendrán que pedirlas por encomienda postal. Mi cuñada, la lechuza, tiene medias así. Pídanselas, y ella les va a dar las medias coloradas, blancas y negras.
Los flamencos le dieron las gracias, y se fueron volando a la cueva de la lechuza. Y le dijeron:
-¡Buenas noches, lechuza! Venimos a pedirte las medias coloradas, blancas y negras. Hoy es el gran baile de las víboras, y si nos ponemos esas medias, las víboras de coral se van a enamorar de nosotros.
-¡Con mucho gusto! -respondió la lechuza-. Esperen un segundo, y vuelvo enseguida.
Y echando a volar, dejó solos a los flamencos; y al rato volvió con las medias. Pero no eran medias, sino cueros de víboras de coral, lindísimos cueros recién sacados a las víboras que la lechuza había cazado.
-Aquí están las medias -les dijo la lechuza-. No se preocupen de nada, sino de una sola cosa: bailen toda la noche, bailen sin parar un momento, bailen de costado, de pico, de cabeza, como ustedes quieran; pero no paren un momento, porque en vez de bailar van entonces a llorar.
Pero los flamencos, como son tan tontos, no comprendían bien qué gran peligro había para ellos en eso, y locos de alegría se pusieron los cueros de las víboras de coral, como medias, metiendo las patas dentro de los cueros, que eran como tubos. Y muy contentos se fueron volando al baile.
Cuando vieron a los flamencos con sus hermosísimas medias, todos les tuvieron envidia. Las víboras querían bailar con ellos, únicamente, y como los flamencos no dejaban un instante de mover las patas, las víboras no podían ver bien de qué estaban hechas aquellas preciosas medias.
Pero poco a poco, sin embargo, las víboras comenzaron a desconfiar. Cuando los flamencos pasaban bailando al lado de ellas se agachaban hasta el suelo para ver bien.
Las víboras de coral, sobre todo, estaban muy inquietas. No apartaban la vista de las medias, y se agachaban también tratando de tocar con la lengua las patas de los flamencos, porque la lengua de las víboras es como la mano de las personas. Pero los flamencos bailaban y bailaban sin cesar, aunque estaban cansadísimos y ya no podían más.
Las víboras de coral, que conocieron esto, pidieron enseguida a las ranas sus farolitos, que eran bichitos de luz, y esperaron todas juntas a que los flamencos se cayeran de cansados.
Efectivamente, un minuto después, un flamenco, que ya no podía más, tropezó con el cigarro de un yacaré, se tambaleó y cayó de costado. Enseguida las víboras de coral corrieron con sus farolitos, y alumbraron bien las patas del flamenco. Y vieron qué eran aquellas medias, y lanzaron un silbido que se oyó desde la otra orilla del Paraná.
-¡No son medias! -gritaron las víboras-. ¡Sabemos lo que es! ¡Nos han engañado! ¡Los flamencos han matado a nuestras hermanas y se han puesto sus cueros como medias! ¡Las medias que tienen son de víboras de coral!
Al oír esto, los flamencos, llenos de miedo porque estaban descubiertos, quisieron volar; pero estaban tan cansados que no pudieron levantar una sola pata. Entonces las víboras de coral se lanzaron sobre ellos, y enroscándose en sus patas les deshicieron a mordiscos las medias. Les arrancaron las medias a pedazos, enfurecidas, y les mordían también las patas, para que murieran.
Los flamencos, locos de dolor, saltaban de un lado para otro, sin que las víboras de coral se desenroscaran de sus patas. Hasta que al fin, viendo que ya no quedaba un solo pedazo de media, las víboras los dejaron libres, cansadas y arreglándose las gasas de sus trajes de baile.
Además, las víboras de coral estaban seguras de que los flamencos iban a morir, porque la mitad, por lo menos, de las víboras de coral que los habían mordido eran venenosas.
Pero los flamencos no murieron. Corrieron a echarse al agua, sintiendo un grandísimo dolor. Gritaban de dolor, y sus patas, que eran blancas, estaban entonces coloradas por el veneno de las víboras. Pasaron días y días y siempre sentían terrible ardor en las patas, y las tenían siempre de color de sangre, porque estaban envenenadas.
Hace de esto muchísimo tiempo. Y ahora todavía están los flamencos casi todo el día con sus patas coloradas metidas en el agua, tratando de calmar el ardor que sienten en ellas.
A veces se apartan de la orilla, y dan unos pasos por tierra, para ver cómo se hallan. Pero los dolores del veneno vuelven enseguida, y corren a meterse en el agua. A veces el ardor que sienten es tan grande, que encogen una pata y quedan así horas enteras, porque no pueden estirarla.
Esta es la historia de los flamencos, que antes tenían las patas blancas y ahora las tienen coloradas. Todos los pescados saben por qué es, y se burlan de ellos. Pero los flamencos, mientras se curan en el agua, no pierden ocasión de vengarse, comiendo a cuanto pescadito se acerca demasiado a burlarse de ellos.
FIN

viernes, 1 de enero de 2016

Feliz 2016!!!

Desde nuestro blog, les queremos desear a todos los que nos acompañan día a día, un MUY FELIZ AÑO 2016!! Que sea muy fructifero para en todo sentido, que les traiga lo necesario para vivir felices!! Que nuestro Señor Jesuscristo los bendiga y colme de buenos y gratos momentos!!


lunes, 14 de diciembre de 2015

El Vuelo del Halcón

Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasado unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro, no sabía que le sucedía pues no se había movido de la rama donde lo dejó, desde el día que llegó. El rey mandó a llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacerlo volar. Al día siguiente el monarca decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey le dijo a su corte:
—Traedme al autor de este milagro.
Su corte le llevó a un humilde campesino. El rey le preguntó:
—¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres acaso un mago?
Intimidado el campesino le dijo al rey:
—Fue fácil, mi Señor, sólo corté la rama y el halcón voló, se dio cuenta de que tenía alas y se largó a volar.

*Alcancemos alturas antes de que alguien nos corte nuestra rama.