sábado, 26 de marzo de 2011

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Estimados amigos de Andalgaláenversos:
                                                                  Les envío un viejo poema de Joaquín Castellanos, un poeta de aquellos, que en el sopor de su alcoholismo pudo ver una realidad muy especial. Aquella que se puede ver cuando se está borracho. El Temulento (o El Borracho), hizo sensación entre la juventud de los años 50 y 60, y muchos en Andalgalá lo recitaban de memoria en los recreos de la Escuela Normal, cuando funcionaba en el querido edificio de calle Pérez Zurita.
   Llama la atención la profusión de recursos literarios que el autor utiliza para describir lo que siente, además de palabras y giros idiomáticos propios de la época en que el poema fue escrito.
Espero que les guste, se trata de un aporte para esta ilustre página.

           EL TEMULENTO
¡Ya van tres noches de festín! En ellas
ávido el corazón de algo inmenso,
toda una vida de placer condenso,
y aún tengo hambre de placer y amor.

Afluye a mi cerebro en onda cálida,
la sangre, haciendo estremecer el pulso;
y vacilante , trémulo, convulso,
con nerviosa inquietud,

siento que el aire a mis pulmones falta;
mi pecho en sorda agitación palpita
y el golpe seco al retumbar imita
del martillo clavando el ataúd.

¡Corra el deleite para mí a raudales;
más que la tempestad, temo la calma;
tormentas de placer sacudan mi alma
que harto conoce ya las del pesar !

¡Dadme el ardor de las pasiones locas,
dadme un edén de tropicales flores;
quiero aturdirme en frenesí de amores
y en un salvaje vértigo gozar !

Hoy busco las ciudades; hoy prefiero
la sucia fonda que con luz mezquina
amarillenta lámpara ilumina
a un paisaje bellísimo con sol;

la taberna es mi hogar; en este sitio
donde se goza, porque en él se olvida ,
vengo a tomar venganza de la vida
usando como arma el alcohol !

¡ Aquí llegan los náufragos del mundo;
aquí en la pobre y mísera taberna
el pueblo alivia su tristeza eterna
de un dolor cuyo fondo nadie ve

este es el sitio, la fatal guarida
en donde a unos la miseria lanza
a otros un amor sin esperanzas
y a muchos como a mí ...yo no se qué.

¡Irresistible vértigo...conozco
un hombre de alto ingenio, allí perdido;
ebrios los padres de su padre han sido
su padre y sus hermanos ebrios son;
los tristes frutos de su amor, los rasgos
de esa fatal herencia llevan fijos
y ebrios serán los hijos de sus hijos,
¡ay! hasta la postrer generación!

Y o he visto en frente a la taberna el cuerpo
de un joven bello de gallardo talle
que un día sobre el cieno de la calle,
entre un charco de sangre amaneció ;

nadie sabe su historia ni su nombre
no tuvo quien lo asista, moribundo;
su último y doloroso ¡adiós !
al mundo nadie lo oyó !

Eso me espera a mí...pero bebamos.
Adentro mis gozosos camaradas,
bailando con mujeres alquiladas
se agitan al compás de un acordeón

allí en un charco de licor, un ebrio
resbala y cae ...palmotea y mofa.
Tumbado en tierra impreca y filosofa.
¡He ahí al hombre, el rey de la creación!

Joaquín Castellanos

Gracias por este poema de Joaquín Castellanos,
es muy bello y por ello decidimos compartirlo
con todos nuestros lectores...
Te regalamos esta frase
Redacción de andalgalaenversos.blogspot.com

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