sábado, 5 de marzo de 2011

Tema y Críticas Literarias: LA MUERTE

Un tema recurrente en el seno de la humanidad, es la incertidumbre de no saber el hombre, qué pasa después de la vida. Muchos poetas de todos los tiempos han escrito sobre ella, con temor, con respeto y mucho, con amor.
Envío un pequeño aporte con algunos trabajos encontrados en viejo y nuevos textos.
Poesías de Claudio de Alas (J. Escobar Uribe) y Carlos Bize Guerra, cada uno con su óptica y enfoque sobre la muerte.

Y la muerte no tendrá dominio

Y la muerte no tendrá dominio.
Los muertos desnudos serán uno
con el hombre en el viento y la luna del oeste;
cuando sus huesos queden limpios y los huesos limpios se consuman,
en codo y pie tendrán estrellas;
aunque estén locos serán cuerdos,
aunque se hundan en el mar volverán a levantarse,
aunque se pierdan los amantes, no se perderá el amor,
y la muerte no tendrá dominio.

Y la muerte no tendrá dominio.
Los que yacen hace tiempo en los recodos bajo el mar
no morirán allí enredados;
retorcidos en el potro cuando sus fibras cedan,
atados a una rueda de tortura, aún así no serán despedazados;
la fe, en sus manos, se partirá en dos
y los males unicornios les pasarán de largo;
Cuando todos los cabos estén rotos, ellos no crujirán;
y la muerte no tendrá dominio.

Y la muerte no tendrá dominio.
No pueden gritar más en sus oídos las gaviotas
o romper ruidosamente las olas en la playa;
donde surgió una flor, otra no podrá
levantar su cabeza a los golpes de la lluvia;
aunque estos personajes estén locos y muertos como clavos,
irrumpirán al sol hasta que el sol se hunda,
y la muerte no tendrá dominio.
Claudio de Alas


Claudio de Alas

Jorge Escobar Uribe (Claudio de Alas) nació en Tunja, Colombia, en el año 1886 y falleció en Banfield (Pcia. de Bs. As.) en 1919.
Viajero incansable, a temprana edad se enroló en el ejército voluntario para recuperar la soberanía nacional en Panamá, usurpada por el gobierno norteamericano.
Desde 1904 hasta 1906 colaboró en el periódico mexicano “El Imparcial” y luego recorrió Centroamérica y Perú hasta llegar a Chile.
Durante 1906 hasta 1916, trabajó como periodista en diversos medios chilenos y publicó sus únicos cuatro libros: “Salmos de Muerte y de Pecado”, “Fuego y tinieblas”, “Arturo Alessandri” y “La primera víctima de la aviación en Chile”.
En 1917 viajó a Buenos Aires donde finalmente se suicidó en 1919. Tras su muerte se publicaron las obras póstumas: “El Cansancio de Claudio de Alas”, “Visiones y realidades”, y “La herencia de la sangre”.