lunes, 11 de julio de 2011

Tierra de penas y alegrias que se conjugan para demostrarnos qué es estar vivo...

MI TIERRA
Andalgalá, pedazo de mi tierra, convertida en gran ciudad
Tan bella como la luna, que alumbra en su pedestal
Y tan llana de nostalgia, que no te dejo de pensar
Porque tu albergas en mi vida, la dicha, de poderte mirar.
La belleza de tus cerros, se complementan con el viento
Van diseñando figuras, que escalan las alturas
Son como centinelas, que resguardan con nobleza
La estructura en la que esconden, tan hernosa riqueza.
Cada uno de estos cerros, guardan su propia leyenda
Leyenda de colorew, que regala la naturaleza
O ese color natural que identifica como el nevao
Uno de los cerros más rico, que nos tiene embelasao.
También muestra que existe, la piedra rodocrosita
Son ritos encondidos, en la montaña silinciosa
Que cuando la besa el sol, peca por ser hermosa
Luciéndose en los cerros, como pétalos de rosa.
Qué bonitos paisajes tiene, mi gran ciudad
Con perfumes de jarillas, y sombras de algarrobal
Vestidos con elegancia, los cardones florecidos
Que se mezclan con las aves, que nos despiertan con sus trinos.
Cuanta fragancia encierra, el lugarcito donde yo vivo
Si pareciera que el viento jugara con su vestido
Porque el tiempo es el que arraiga, un territorio florecido
Donde conviven sus perfumes, con las aguas de los ríos.
Hay razones precisas, que inspira a aquel que habita
Porque lleva sus mejores años, en su tierra bendita
Y saborea paso a paso, lo que el tiempo le fue entregando
Hoy se hizo raíz, y es más silencios su llanto.
Son cosas del destino, que jamás se puede olvidar
Porque te sientes como en casa, apenas entras a la ciudad
Y miras a la hermosura, que ella luce en cada andar
Porque son todas las estrellas juntas, mi tierra “Andalgalá”.

MIRABAL, María Angélica