sábado, 24 de septiembre de 2011

Cielo... nos das tantos dibujos formados por tus nubes...

VERSOS CON CIELO

Como escrutando un silencio de milenios
Por todos los confines se despliega el cielo
Y en el péndulo cansado de los tiempos,
Va dejando su voz el pensamiento
Y todos los latidos laten juntos
En el profundo existir de su silendio.

Azuladas volutas de azul inquieto
Se agazapan en el seno de la nube fugaz,
Y en la ruta desconocida del cielo,
Como si una mano intangible empujara,
Los vapores se forman y se extinguen
En la exacta identidada de la bóveda celeste.

¡Cuánto cielo, Dios mío!
¡Qué incierto destino azul!
¡Cuantos gigantes bailoteando
En el centro de su multiforme forma!
¡Cómo se filtra el sol del ocaso!
¡Es como un intruso que empapa en sangre!

Celeste por aquí; verdoso por allá,
Casi blanco en algún horizonte…
¡Cuánto cielo, Dios mío!
…y la nube plomiza que curza,
Enceguecida y sensual, el claro
Confin del infinito. ¡Cuánto cielo!

Sentado en un rincón de mi existencia,
Me extasío en la contemplación
Y solamente puedo decir:
“¡Pobres aquellos que tienen un cielo prestado!”,
Mientreas allá arriba y sin temores
La voluptuosa nube aún juguetea.

En esta siesta de cielo yo quisiera
Detener todo el rumor y apagar el susurro,
En la escala de los vientos, para escuchar
Solamente un concierto de almas al acecho,
Podría hundirme en el silencio
Insondable de la altura, con los astros apagados.

El cielo alú -¡Oh, Dios mío!- inalcanzable!
Ya no quiero penetrar el mundo de la idea,
Y con una fuerza superior a la del viento,
Voy a sacudirme libremente al compás de mi latir.
Quisiera quedarme para siempre entre las nubes
Desde hoy y hasta los umbrales de la muerte.

¿Acaso para estar más cerca de Dios?

BIZE GUERRA, Carlos Adolfo