domingo, 16 de octubre de 2011

Mamá, cuanto nos das, sinpedir nada a cambio...

A MI MADRE

El astro rey rubrica la jornada, el oscuro manto nocturno cae en brazos de una acidulada brisa rebosante de flores, ya el grillo afina su arpa, allá en lo alto parpadea tímidamente una gota luminosa. Es la hora de la Oración, es el momento en que más la admiro; allí está sentada en el rincón sagrado de su aposento; dibujase su figura a la lumbre de un blanco candil, yérguesen sus espaldas encorvadas por el peso de la vida, mientras las sufridas manos desgranan las cuentas del rosario, ¡cuánta mansedumbre hay en su rostro!; las platinadas sienes destellan su inquebrantable fe y desde el fondo de los pequeños ojos, velados por el humo de los años, dirige su mirada llena de esperanza a Dios padre, a Cristo Salvador, a la Virgen María buscando la protección para la vida de sus ocho retos y de todos sus hermanos, sus confiados labios ábranse en voces de plegarias, de alabanzas, de ruego, de súplica, de agradecimiento, de entrega toda.
¡Cuán segura me siento a su lado!, su presencia llena todo mi existir, entonces: ¿Cómo no dar gracias a Dios por quien me dio y cuida mi vida?
OCAMPO, Florencia


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