lunes, 24 de octubre de 2011

Relatos, leyendas hechas realidad…

El Familiar:

Nuestros progenitores contaban: En los ingenios, estancias, fincas y en otras dependencias, algunos patrones pactaban con el Satán para que protegiera de sus bienes e inmuebles, este convenio es válido solamente a cambio del alma.
Este diabólico personaje, se transforma en perro, sus jornadas las efectúa mayormente de noche y actúa con escrupulosidad. Sus aspectos son horribles, tiene los ojos como de fuego, colmillos alargados, boca deformada y cabeza monstruosa.
Prati Herrera y José Ramallo manifestaban: Nos íbamos a la leña por una picada, los gallos daban sus primeras afinaciones, el cielo se estaba encapotando, la noche se apostaba oscura, no se distinguían ni las manos, tropezábamos y chocábamos con gajos y troncos que había en medio del trayecto, llegamos a una barraca de salar y de curtir cueros, vemos una luz ardiente, inmóvil, enfrente mismo de la puerta de la curtiembre, en los instantes resplandece un relámpago, y en el fusileo alcanzamos a reconocer una bestia semejanza de perro, era corpulento y chuschudo, la lumbre había sido que refractaba de los ojos del bárbaro.
Nosotros cruzamos mudos el establo y proseguimos el recorrido.
En otra oportunidad nos dirigimos a la finca “El Colegio”, nos encaminamos por un callejón que había entremedio del inmueble, al ganar la fundación, en una de las casa residía Don Reyes Burgos, y como a unos veinte metros, Don Celedonio Chayle (hoy local de Agronomía), nosotros nos conducíamos para su domicilio. Al ir atravesando unos olivares, aparece de entre las plantas un perruno extravagante, daba ruñidos chocantes y venia hostigándonos por detrás, nos alzamos a correr, logrando llegar a la vivienda, este terrorífico bicho se detiene a unos veinticinco metros de la casa, los guardianes de Don Chayle lo atropellaron sin enfrentarlo y se volvieron lloriqueando, permaneció un par de minutos y se fue.
Don Celedonio, nos confiaba de que siempre lo veían pasar de un lado a otro. Aseguraba que es el custodio del Colegio, ¡precisamente el Familiar!