miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cuando no sabemos el por qué de las cosas...

HUELLAS EN LA ARENA…

Soñé que estaba caminado por la playa, acompañado del Señor,
cuando en el cielo comencé a ver escenas de mi pasado. En cada escena,
yo veía dos hileras de pisadas en la arena: Unas huellas eran las mías; las otras, del Señor.
Después de ver la última escena, miré hacia atrás, donde estaban las pisadas en la arena.
Observé que muchas veces, a lo largo del camino de mi vida,
había solamente un par de huellas en la arena. Sorprendido,
me di cuenta de que esto sucedía durante los periodos más tristes y depresivos de mi vida.
Este hecho me preocupó tanto que decidí preguntarle al Señor acerca de todo esto:
-Señor, una vez dijiste que si yo me decidía a seguirte, tú siempre caminarías a mi lado.
Y ahora encuentro que durante los momentos más difíciles de mi vida había una sola hilera de pisadas.
¡No comprendo por qué, cuando más te necesitaba, me dejaste solo!
El Señor, sonriéndome cariñosamente, me contestó:
-¡Amado hijo! Yo te quiero mucho y nunca,
nunca te dejaría solo durante las horas difíciles de tu vida.
La hilera única de pisadas en la arena corresponde a los momentos en los que te llevaba cargado en mis brazos…

Atribuido a la Madre Teresa de Calcuta