miércoles, 14 de diciembre de 2011

CUENTOS PARA REFLEXIONAR…

EL BORDADO DE DIOS…

Cuando era muy pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella y
le preguntaba qué estaba haciendo. Ella me respondía que estaba bordando.
Yo observaba el trabajo de mi mamá desde una posición más baja que donde ella estaba sentada,
y siempre me quejaba porque, desde mi punto de vista, lo que estaba haciendo me parecía muy confuso.
Ella me sonreía, miraba hacia abajo y gentilmente me decía:
-Hijo, ve afuera a jugar un rato; cuando haya terminado mi bordado,
te pondré sobre mi regazo y te dejaré verlo acabado.
Yo me preguntaba: ¿Por qué usa algunos hilos de colores oscuros?
¿Por qué, desde donde estoy, todo me parece tan desordenado?
Unos minutos más tarde, escuchaba la voz de mi mamá diciéndome:
-Hijo, ven y siéntate en mi regazo.
Yo lo hacía de inmediato. Al instante,
me sorprendía y emocionaba al ver la hermosa flor o el bello atardecer en el bordado.
¡No podía creerlo! ¡Desde abajo se veía tan confuso! Entonces, mamá me decía:
-Hijo mío, desde abajo se veía confuso y desordenado,
pero no te dabas cuenta de que arriba existía un plan. Había un diseño previo,
solo lo estaba siguiendo. Ahora míralo desde mi posición, y sabrás lo que estaba haciendo…
Muchas veces, a lo largo de los años, he mirado al cielo y he dicho:
-Padre, ¿qué estás haciendo?
Él responde:
-Estoy bordando tu vida.
Entonces yo le replico:
-Pero se ve tan confuso, es un desorden. Los hilos parecen tan oscuros
¿Por qué no son tan brillantes?
El Padre parecía decirme:
-Mi niño, ocúpate de tu trabajo y déjame hacer el mío. Un día te traeré al cielo,
te pondré sobre mi regazo y verás el plan desde mi posición. Entonces, entenderás…

Autor desconocido

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