sábado, 31 de diciembre de 2011

Poemas y Visiones...


POEMAS Y VISIONES


I
Tengo sed
De un algo infinito
Que de vida a cada una
De mis ansias.
Tengo sed
De la savia eterna
Que me dará
Su pasaje neutro hacia el espacio.
Tengo sed
De manos, de ojos, de labios
Porque ellos son la vida misma.
Tengo sed de luces,
Tengo sed de arcoíris,
Tengo sed de paz,
Tengo sed de verdad.
Y al fin…
Tengo sed de eternidad
Porque de ella vivirá
El dios unipersonal


II
Llueve… El cielo es un todo apenas coloreado
De un amorfo gris que me hace estremecer.
Cuando salga el sol me expandiré
Por los rascacielos de la tierra
Y me iré a entretejer pararrayos con palomas
En idílica y astral conjunción.
Cuando salga el sol me iré por los caminos
A crear espejismos para la gente sola
En la quieta inmensidad del cielo.
Cuando salga el sol voy a suspirar,
Borracho de tierra húmeda y vibrante.
Pero llueve. El cielo está gris.
La tarde está gris. El mundo está gris.
¿Estaré yo gris?
Larga y triste se me ocurre
Esta tarde plagada de presencias…



III
La calle esta noche
Está llena de estrellas desprendidas del cielo
En no sé qué idílico impulso
Brevemente posadas
Sobre el pavimento mojado se me antoja un mensaje
Que mana urgido por la orgía.
Caminando sin apuro
Como siempre me fascino de tal forma
Que quiero regalar una
A cada uno de los que pasan por mi lado y
Mientras camino, me embriago de un arrobo redentor
Y me libero de las rimas y las métricas
Que acaso achican la grandeza.
Las hay por todos lados.
Las hay tantas que hasta ruedan por mis sienes,
Desde mis pensamientos a cada uno de mis actos.
-Qué lindo…- me digo- Por fin cada uno tendrá su propia estrella
Esta noche porque ruedan, rebotan, salpican, explotan en efluvios celestes,
Todas pegadas en el pavimento.
Y bueno solo…
Si tan solo para mí
Hay estrellas esta noche
Me cuidaré
De guardar una grande para vos
En el bolsillo de mi campera gris.



IV
“-Despierte el alma dormida…”
Decía Manrique en su hispánica
Universalidad de rimas perfectas.
“-¿Cómo puede el alma despertar
Cuando se la ha llevado la muerte?”
Decimos los infinitos hombre
Que en la tierra no encontramos
Un consuelo entre los vivos…
“-¿Cómo sentirse vivo
Cuando la ilusión se ha ido ya?
¿Cómo, cuando se detienen las brisas del mar?
¿Cómo, cuando se acaba el murmullo?
¿Cómo vivir cuando no queda
Ya mas llanto en los ojos,
Ni caricias en las manos,
Ni besos escondidos,
Ni aureolas ideales, ni ideas ejemplares?
¿Cómo existir, cuando solamente
Se es un punto bochornoso
En la inmensidad del cosmos, en la incomprensión del cielo,
En la infalibilidad del deseo,
Cuando se es una mancha
En la pureza del ángel,
En la santidad del mártir,
En la finitud del hombre?
Decimos, mientras Bécquer
Afirma: ¡“Dios mío,
Qué solos se quedan los muertos!”


V
Un paisaje de tejados se dibuja más allá de mi ventana
La techumbre ofrece el rostro de los hombres que cobijan
Con su historia cada uno, con su vida cada cual…
El viento, absoluto soberano del aire, se lleva
El susurro sonoro
Del alarido, la pasión, el frenesí…
Absorto y en silencio miro y creo escuchar
El sordo zumbido del aire que se filtra por mi puerta
Y al salir el sol, presiento que la brisa,
Apurada aprisiona, mil secretos que se pierden
Entre las hojas secas que se van
Con su historia cada una
Con su vida cada cual….



VI
La calle
Está desierta. Los árboles sin hojas
Y tu alma y mi ausencia
En continuo devenir.
Ágil, la brisa se lleva una lágrima
Que se desprende de tus ojos, cansados,
De añorarme.
Se lleva jirones de tu carne, tus cabellos,
Tu pubis y tus manos
Hacia las ramas ateridas por donde
Se ve el cielo.
No estoy más…
Todo se hizo gris y frio
… amor


VII
Preparando la pluma y el espíritu
Para la creación universal y mágica
Encendí el candil amigo
Y encendí mi mano ansiosa.
Con la luz en los ojos y en el alma
Echo a volar un sueño loco
Para lograr arcanos infinitos
Que mueven siempre al Universo.
A mi lado, sentada muy quieta…
Vos. Entonces con mis ojos en los tuyos
Todo un arcoíris de luces fugaces
Se adueñó de mi mano viva.
Plutarco se mete en mi carne,
Mi lengua se emborracha en Ovidio,
Garaycochea mueve mi mano
Y Perón canta su marcha popular…
Amón Ra, junto a Homero y Aquiles
Se confunden en la majestuosidad
De León de Francia y Enrique VIII
Estrechados en soberano beso.
Doña Rosita, La Soltera, vuelve a llorar
La angustia eterna del amor perdido
En las fauces del tiempo y del destino;
Todos los fantasmas de todas las Operas
Regresan triunfantes y viriles
A desandar nuestro sueño inquieto.
Pero vos estás sentada a mi lado
Vivificando la sensación de estar vivo
En una noche como ésta, porque yo
He preparado la pluma y el espíritu
Para la creación universal y mágica,
Y al encender el candil amigo,
Encendí mi mano ansiosa
… una vez más.

BIZE GUERRA, Carlos Adolfo




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