martes, 20 de diciembre de 2011

Verano... tormenta intempesiva...

REQUIEM PARA UN VERANO

Rápido, el sol,
Inicia su senda regresiva,
Soberano del Trópico,
A su reinado de aguas
Y palmeras.
Se lleva un séquito de golondrinas
Con su mínimo asomo de gorjeos.
Su carruaje:
Tormenta intempestiva
Y el desafiante relámpago
En tenaz zigzagueo.
Ya no abruma su siesta,
Ni fulgura
Su aurora anticipada.
Y sangra el horizonte
Para amparar la noche,
Tendiendo el coral
De su cortina.
Agoniza el verano.
Cuelga su soledad azul
Entre los pinos
Que guardarán celosos
Su recuerdo.
Recógese…
Sueña su sueño resignado
Que le ofrecen piadosas
Las profundas raíces
De jacarandaes y lapachos.
Y aguarda…
Otoño está en las puertas.
Cobre y oro
Se ha puesto a pintar
Todo el paisaje.
Él y mi alma,
En misteriosa comunión
De pena y gozo,
Elaboramos
Con nervaduras de amarillos nuevos,
Una alfombra para sus despojos.
Homenaje feliz!
No a su muerte,
No a su ausencia parcial,
Puesto que su sol
Se quedó viajando
Aquí en mis venas,
¡Canto de luz vital,
Esperanzada,
A su cíclica, inevitable,
Sutil resurrección,
A su latente gloria renovada
En el mismo fulgor
De cobre y oro
Que Otoño
Le prodiga con amor,
Junto a mi alma anonadada!

CABRERA, Eva Inés