sábado, 26 de noviembre de 2011

Relatos fantasticos...

El hálito de un espíritu silbador
Don José Portales, vivía a veras del río, en cercanías de “Piscoyuyo”, quebrada arriba de “El Potrero”. Por costumbre, los puesteros se visitan entre ellos, generalmente los sábados y domingos, para pasar un rato ameno, matear o en averiguaciones de algún animal extraviado.
Don José, reseñaba: Desde el amanecer se sienten silbidos como pregonando añoranzas, toda vez que se oye, resuena como evocación atribulada y melancólica, prosigue: El monte guarda un fragor inenarrable de misterios, como si fuera un ave desconocida que va surcando los follajes inmensurables.
Una mañanita me fui a la montaña, llevé el machete para abrir una picada, en mí alrededor revoloteaban unas cuantas mariposas azules, de los hachazos, salpicaban flores blancas y amarillas, los silbidos se reiteraban constantemente, y sus ecos se emergían en las inmensidades.
En la falda del cerro había una casita, moraba un matrimonio que se amaban muchísimo; la señora alta, rubia, de ojos verdosos y bella, poseían varios hijos, todos hermosos como soles y lunas. Los mozalbetes emigraron a las grandes urbes para estudiar y trabajar.
Los esposos permanecían como desamparados, ella en un momento dado contrajo una enfermedad incurable, la consumió y falleció.
El hombre quedó solito, comentan que murió de pena, y que su alma se convirtió en un halito de soplo, el aire chifla en los valles y cañadas profundas, su bienaventurado prodigio.
Los aledaños aseguran que este hogar, fue bendecido por el portentoso amor de Dios.

La luz del campo

Doña Juana Rasgido precisa: Acordamos con mi esposo Cornelio y un amigo, Agapito Carpanchay, viajar a Santa María, para transportar cueros, quesos, quesillos y lanas de ovejas para comercializar, transcurrían las seis de la tarde, el sol trasponía los farallones, las luces del complejo minero se prendían, cargamos los fletes y acometimos la travesía. Íbamos andando por la ruta 40, como a las dos de la madrugada, antes de llegar a “Punta de Balastro”, nos venía acechando una luz medio amarilla, en las proximidades del cerro, se elevaba y descendía, se apagaba y se encendía, y se corría por la cima de los peñascos, nosotros proseguíamos el itinerario, empezábamos a sentir cansancio, charlábamos para que no nos diera sueño, sin darnos cuenta, surge en frente una lumbre por el camino que se allegaba, esta vez, creímos que podía ser un vehículo, nos hacemos a un costado para esperar a que pasara, al cruzar nuestra intersección, cuán asombrados quedamos, vemos circular un auto color verde sin chofer, a mediana velocidad. Lo raro del asunto, fue su absurdo despropósito que al bajar a un arroyuelo, no se remontó a lo parejo de la ruta. ¡Fue como si lo hubiera tragado la tierra! ¡Quedamos desconcertados, sin saber qué pensar, pero fue realidad!
Las luces naturales existen, se cruzan de un extremo al otro del desértico, la ciencia lo clasifica de: Fosforescentes o reflectarías, reverbera de reflejos de huesos fósiles, y o, de objetos metalizados. ¡Para el común denominador! ¡Luces del campo!

Huaco, distrito de ensueños...

HUACO
Si yo entro a nombrarte
A vos distrito Huaco,
Y entro por los senderos
A caminar la memoria,
Hay gente que quedó en la historia
A pesar de su humildad,
Y en la pobreza anidaban
Tantos sueños y esperanzas,
Cubiertos de tanta bondad.
Si vamos por el Pilciao,
Allí estaba la fundición
Y un poblao que al final
Era más grnade que el Fuerte,
Que luego se hizo ciudad.
Cuanta fortuna y riqueza
De Farallón Negro bajaba
Y en carretera se acarreaba
Hacia los hornos del bajo.
Cuánta gente y trabajo
Para ser hot una tapera
Viniéndose todo al bajo.
Y en el obraje La Isla
Cuántas hachas repicaban,
El funesto retumbar
Del árbol que lo bajaban.
Cientos de almas quedaron,
Hay cruces por todos lados,
Cuántos sueños se truncaron
Buscando un nuevo lugar,
Santiagueños y puntanos,
Sanjuaninos y entrerrianos,
Cordobeses, riojanos
Y vaya a saber de qué lugar.
Y allí salieron historias
Y quedaron en la momeria
De los nuevos habitantes,
Que no las pueden creer
Las cosas que pasaron antes.

LUNA LACURI, Jorge Omar

Huaco de los mas lindos recuerdos...

MI VIEJA ESTACIÓN

Hoy te veo sola y triste
Mi vieja estación,
Esperando llegar nuevamente
El tren de la ilusión.
Cuántos recuerdos guardas
En tus paredes cansadas,
Sueños, ilusiones quedaron
Grabadas de épocas pasadas.
Ya no llega más el tren,
Todo es soledad y abandono,
Cuántos viajeros han quedado
Mirando tu estructura
Mudo testigo del pasado.
Mi vieja estación,
Testigo de una ilusión.
¿Te volveré a ver
Colmada y bullanguera,
Llenándome de emoción?
Volverlo a ver al “Loco”
Recorriendo el andén
De la estación de Huaco,
Mirando llegar el tren.
Hoy te vez abandonada,
Por el tiempo gastada,
Tus paredes cansadas
De tanta espera
Del tren que no llega.
Tus rieles mudos,
Como dormidos están,
Ya no chirrían en ellos
Las ruedas del tren.
Todo es silencio,
Tristeza, desolación,
Por eso yo te evoco
Mi vieja estación…

LEIVA, Julio César

La mesa familiar que recuerdos momentos que se viven en ella..

LA MESA

Mi padre
En una cabecera
Severo, sereno, dulce.
En la otra
Cabecera, mi madre
Dignisima, humilde, virginal.
A su lado,
El primogenito hermano
Orgulloso, cadencioso, silencioso.
Y después
Nosotros los niños, tres por lado
Educados, formados, callados.
Y el pan
Presidiendo en el centro
Nuestra mesa familiar
Con esa extraña regurgitación bíblica
Cumplida en mandato.
Y el pan ahí.
Blanco, sabroso, fresco,
Tan de cada día,
Y tan nuestro
Junto al mantel y las flores
Y la calma total
Del hogar que ya no está.

BIZE GUERRA, Carlos Adolfo

Libros, una de las expresiones de sentimientos...

QUÉ ES UN LIBRO

UN LIBRO a punto de nacer, es la incógnita que su creador tiene preparado no para competir con alguien, sino para compartirlo con toda sinceridad y amor y si éste muy pronto circule de mano en mano, se asemeja a un oasis que quiere brindar gratos momentos, más que todo, si es respetado y acariciado con delicadeza y ternura.

UN LIBRO ajado, es la imagen triste que deja una amistad fría y sin resonacia y sin por algún motivo es ignorado, es como que un viejo amigo, muy lento espera la muerte.
UN LIBRO que no se entiende o no se deja entender por razones obivias, carece seguramente de sencibilidad o simplemente le falta lo justo que hace que su calidad se desplome y por ende se altere el producto…


BATTAGLIA, Luis Hugo

Noticias Culturales

El sabado pasado a partir de las 22hs., se reunieron los escritores y poetas andalgalenses,
para celebrar el Dia del Poeta Catamarqueño, instituido este año, en conmemoracion
al natalicio de LUIS FRANCO, un gran escritor catamarqueño
En la noche, los presentes recibieron un reconocimiento, en el cual se los saludaba
por su dia y los instaba a seguir trabajando por la cultura y literatura de Andalgalá,
hubo palabras por parte de los escritores y de funcionarios municipales.
Después, se realizó el brindis correspondiente entre los presentes, posterior lunch.
Cabe destacar que, el evento fue organizado por la Secretaria de Cultura del municipio,
y se contó con la asistencia del Secretario de Cultura, el Prof.José Quinteros,
quien compartió gratos momentos con los agasajados y se comprometió a seguir
luchando por la cultura.









Parlamento Juvenil 2011





lunes, 14 de noviembre de 2011

Relatos que son reales y que podemos vivirlos...

El Saludo del Campo:

Los hermanos José y Pancho Marcial, se dedican a la cría de animales caprinos y de vacunos, el puesto se halla ubicado entre medio de los ríos Ingamana y de Choya, a una distancia de dos kilómetros, de la ruta Nº 46 que va a Belén.
Estos pastores refieren que: Todas las mañanitas al liberar las cabras para que pastoreen, se siente zumbar en el aire un grito intenso de un extremo a otro de la llanura, los gajos de los arboles frotan, como reverenciando al condescendiente. Los rayos del sol se escurren por entre las frondas, esbozando matices fenomenales. La luz iluminaba las inmensidades, y una brisa mece, emanando un aroma selvático.
Pancho alude: Me fui a Huaco en busca de mercadería, José se quedó al cuidado del puesto. Yo había tomado unos pateritos, regresé medio chamuscado, tomé un té de yuyo y me acosté, a las cinco de la tarde me levanté, mientras José traía los caballos, yo preparaba agua caliente para que tomáramos unos mates en bombilla, montamos los sotretas y arrancamos a tranco lento rumbo a pugnar con los barbudos. La tarde se entumecía, el cusquito agrupaba a los chivos que se separaban de la tropilla, de las atropelladas se elevaba la tierra blanda, proporcionando polvareda.
Mientras las arriábamos, escuchábamos sonoros silbidos en la atmosfera, arribamos al corral, las encerramos y aseguramos la puerta.
Desensillamos los fletes, le dimos agua, los sogueamos y le tiramos una gavilla de pasto.
Al clarear del nuevo día, nos levantamos, paladeamos unos amortiguados, largamos la majada y mirábamos hasta que se perdían en unos tuscanales, mientras tanto, fumábamos un cigarrillo.
De pronto surge en el espacio, un grito ilimitado, y es como si se arrojara al suelo ondulado y aireado a los pastizales.
Los campesinos establecen que es el inmensurable saludo del campo, y que se manifiesta todas las mañanitas a despuntar el sol.
Protocolo que brinda a sus huéspedes, el monte.


Los Novios Remolinos:

Doña Cecilia Vilca describe: Vivo en huaco, enfrente de la Iglesia de San Isidro Labrador.
Lo que hoy a contar sucedió en el mes de diciembre del 2005, eran las once de la mañana del día 24, víspera de Navidad, yo andaba preparando los ingredientes, verduras y carne, para comenzar a cocinar. Reinaba una placida calma, tal era así, que no se movía ni un pétalo, de improviso comenzó a soplar una brisa muy suave, levanté la vista y veo un remolino que se asomaba del sur despaciosamente, no sé por qué, me quedé mirándolo. Su tirabuzón elevaba muy poquita tierra, lo sorprendente del caso, reproducía patentemente la figura de un jovencito muy galante, su deslizamiento era tan dócil que a las plantas las sobrepasaba sin desestabilizarlas. Lo que me causó extrañeza de que no levantara maleza y hojarasca del suelo, otros revueltos circulaban con tanta intensidad que alzaban todo lo que encuentra a su paso por la calle de atrás circulaba hasta arrimarse a la fachada de la puerta principal del templo, se detuvo unos segundos, dando la sensación de esperar a alguien, a los instantes, de la parte norte aparece uno similar, con semejanzas femeninas, como de una hermosa niña, dando la impresión de poseer largos y rubios cabello que ondeaban airosamente al compás de un mecimiento cadencioso. Al encontrarse emitieron un sonido, como si se hubieran dado un beso. Se unieron y partieron raudamente hacia la zona del campo.


La Ciudad Perdida:
Se rumorea desde tiempos remotos que: A unos veinte kilómetros en el desierto de Alpasinche, distrito de Aimogasta (La Rioja), haya subsistido un poblado feudalico de dominio monárquico. Traficantes que recorrían esas rutas descubrieron unas construcciones desbastadas y vestigios de huesos humanos diseminados.
Posiblemente en periodos de dominio español se reprodujeron arquitecticas esculturales renacentistas. Al quedar abandonada, las erosiones de arena y de otros factores, sepultaron la urbe, actualmente se la conoce como “La Ciudad Perdida”. Los comarcanos sostienen la teoría, de que aquí, permaneció el Inca amerindio (quichua), originario del Lago Titicaca (Perú) denominación que se daba a los soberanos que los gobernaba.
En la época prehispánica se constituyeron en diferentes lugares, importantes imperios. Este, tal vez, haya sido imitación de un señorío colonial. Hoy un arenal ardiente y un desierto desolador, solo hay árboles y otras plantas autóctonas, creyéndose también, que podría ser unas ruinas de la antigua civilización catamarqueña. En el solar de “Tucumanao” hicieron entrada los conquistadores, el descubridor Diego de Almagro, pasó a Chile.
Un grupo de andalgalenses tientan una excursión: Jaime Córdoba, Pancho Mazzucco, Dr. Alfredo Díaz, Florencio Córdoba y Julio Ormachea arriban a Tucumanao, al puesto de don Casimiro Díaz, para solicitarle que los acompañara como baqueano.
Don Jaime refiere: Desembarcamos a las nueve de la mañana, el sol ya era un calefactor punzante, armamos el campamento, tomamos unos mates, y salimos a revistar las impresiones disponibles, recorrimos los lugares posibles, sin siquiera encontrar indicios de la famosa ciudad.
Al cerrarse la oración, comenzó a soplar un furioso ventarrón que arrastraba médano, tierra, malezas que volaban por el aire, fluía tanto que la carpa la sacudía como un papel, esa noche no pegamos los ojos. A la madrugada desmantelamos el vivac, cargamos las cosas en la camioneta y agarramos las huellas señaladas, las que nos llevarían hasta el “Río de Londres”, referencial punto estratégico.
Las efectuadas travesías fueron: Campo de Huaco, La Isla, Tucumanao, Salpicruz, Balde de la Virgen, se traspone el Río de Londres, Río Colorado, para apuntar directamente Andalgalá.

Bailes, tradiciones como tu malambo no hay...

MALAMBO

Bajo el cielo de la Patria
Galopando entre los pastos,
A la luz de las estrellas,
Nació el malambo.
El viento fue su caricia.
Caricia que se hizo canto
Como revolear de espuelas,
Como trote de caballos.
El no sabe de salones,
Sabe de soles y campos.
Sabe de silencio y nuerte,
De caminos desolados.
El gaucho dice su pena
Cuando baila algún malambo.
Mientras gime la guitarra,
Él la dice zapateando.
Dice su dolor y angustias,
Tristezas y desencantos.
Quiere olvidarse de todod
Malambeando, malambeando.
Dice de amores violentos
Y de sueños destrozados.
Dice de crueles pasiones
Y de amargos desengaños.
También dice su alegría,
¡Triste alegría del gaucho!
Tal vez le falten palabras
Pero le sobra malambo.
El zapateo no cesa.
El lucero está alumbrando.
En la pampa aún se escuchan
Los sones de algún malambo
.

2do.Premio Nacional 1972 – Asoc. Cultural y Amigos del Arte – Laborde – Córdoba
PELEGRINA de MAZZUCCO, Eloísa María

Poncho, forjado con alegrias y añoranzas...

EL PONCHO

Estuvo siempre presente
En la historia de la Patria
Como un valiente soldado,
El poncho de Catamarca.
Tejedoras de Belén
Lo hicieron con suaves lanas,
En telares que fueron hechos
Del algorrobo tan noble
O de la dura retama.
Tejedoras, tejedoras…
Sus manos se hacían alas
Mientras iban y venían
Acariciando la trama.
Ellas tejieron los ponchos,
Los ponchos de Catamarca,
Para abrigar a los hombres
Que la libertad buscaban.
Allá en los primeros años,
Alborada de la Patria
Fue la bandera del gaucho
Una bandera con alma.
Alma que le dio valor
Para enfrentar cien batallas
En Chile, en el Perú
En Tucumán y en Salta.
Y, aquí en la bella provincia
(no hace falta nombrarla)
Tierra que eligió la Virgen
Para su feliz morada.
Felipe Varela supo
Con hidalgía de su raza
Lucirlo por los caminos
Y sendas de las montañas.
Siempre fue el poncho un amigo,
Verdadero camarada,
Y con su gran sencillez
A los hombres igualaba.
Abriga del hombre criollo,
Lo es del gringo que llegara
Buscando amor y trabajo
A las riberas del Plata.
Del andarín, del viajero,
Él es la prenda obligada
Pues parece que tuviera
Todo el calor de una casa.
Compañero inseparable
Y amigo de la guitarra
Que sobre la pampa verde,
En los valles y quebradas,
Lo arrulla con dulces notas
De sus vidalas y zambas.
¡Poncho, tú eres tradición
Y orgullo de nuestra Patria!

PELEGRINA de MAZZUCCO, Eloísa María

Cuando nos debemos marchar...

EL EXILIO

BENITEZ, Sergio Gabriel

Tu vida es una pena.
¡Contesta!
Amargo es el aire
Que llega al pecho;
Impotencia y dolor
A mí se acercan.
Me sacuden las preguntas,
No puedo contestar.
No existen respuestas,
No las concibo:
Me amargo.
La noche comienza a llorar.
La vida que es injusta
Se lamenta del error.
¿Es justo sufrir sin causa?
La ausencia me lastima
Lentamente en la oscuridad.
Los enfoques, las razones
No encuentran límites;
Recorto los matices
De posibles realidades:
Es inútil.
El humo lo atrapa,
Lo exhorta y suspende
En el exilio de la vida.

Las palabras, las cosas bellas que expresan...

LAS PALABRAS

I
En las noches disonantes
con hilos las ideas se hilvanan
para volar entrelazadas
lejos del ruido seco del ayer
para despertarse en el mundo en nació
arrasada por las brisas del mándala
que se esconde detrás de la caverna
donde gritan las sombras dejando grecas
de palabras olvidadas

II
Nudos de luces
llegan de tus palabras
y Juegan en la oscuridad
y en las entrañas de mis noches
iluminan los senderos bifurcados
secos de rayos de luz
porque sus ojos me dieron su espalda…

III
Las palabras antes de ser decapitadas
blanquearon mi geométrica mirada grisácea
cansada de mirar las historia machucada
que se escribieron detrás de las espaldas
de los callados que hoy gritan y gritaran
lo que otros han callado a golpes.

IV
Creo que el poema nació para ser poema del poema entre los poemas
porque las furiosas palabras de un poema se cobijan en la ciudad dormida
la lluvia desploma las horas de la noche de elegancia clandestina
que nos invita a oxidarnos en pequeñas adulaciones perdidas
porque las palpitantes palabras balaustradas de un poema murmuran
sueños encajonados entre espejos y polvos al igual que una canción
que busca con su vejez iluminar la luna con su hostigo de diatribas.

ALVAREZ, Luís Daniel

viernes, 4 de noviembre de 2011

Libros con tinta andalgalense...

QHAPACMARKA

Los Dioses Incas


Qhapacmarka es la clara demostración de la necesidad casi étnica de desempolvar los sueños de trascendencias de toda una civilización aniquilada…
Es un verdadero tratado teológico porque  sus  páginas  hablan  de  dioses  que  en  los inicios del tercer milenio, cuentan con adeptos y devotos por quienes son evocados en especiales plegarias, a pesar de que sus místicos templos están en el mundo, sus elementos y toda la galaxia con sus astros cautivos…
Pachamama, Ancayoc, Catuilla, Collca, Pachacamac, Mamacocha, Illapa, Catequil, Viracocha, Huayra, Inti, Mamaquilla y tantos otros, comparten estrados celestiales junto al único Dios impuesto por la cultura hispana, a pesar de los desmanes del conquistador...
Carlos Bize Guerra
Autor del libro: Juan Carlos Allosa
Año IX, Siglo I, Milenio III
A.I.F.A.
ASOCIACIÓN INDIGENISTA Y FOLKLÓRICA ANDALGALÁ
Ediciones Artesanales


Relatos que se vuelven realidad...

El Féretro Volátil:


Doña María Carrazana, vecina de Malli 1º, cuenta: Volvía del centro, de hacer unas diligencias regresando a casa, venia por la calle de la escuela, cruzaba la propiedad de Chacho Garzuzzi, y habrían sido las nueve de la noche, cuando de repente asoma de esa posición, un ataúd mediano sosteniéndose en el aire, como a unos setenta centímetros de altura.
Recorre todo ese trecho, gana la plazoleta, y la traspasa en forma diagonal para perderse al fondo de una enramada espesa.
En otra noche retornaba como a la misma hora, pasé la vivienda del negro Cecenarro, me aproximaba al predio de don Fischer Chagaray, cuando imprevistamente la caja tétrica, prorrumpe de nuevo surcando la tierra, largándose por la calle cuesta bajo, se mete en los viñedos de Ontiveros hasta desaparecer.
Otra vez, en una tarde cerrada venia de compras, los crepúsculos se bambaleaban, al franquear el domicilio de don Chacho Rojano, sentí al acecho de unos pasos que me seguían, me daba vuelta pero no advertí nada, lo curioso que al pasar por enfrente de la residencia de los Contreras, se silenciaron, reanudándose, a unos trescientos metros antes de mi vivienda, yo seguía en la incertidumbre, sin saber qué era y qué ha sido, no se veía ni se podía detectar nada, solamente se sentían las pisadas. ¡Entré a la casa!


El Petiso:

Trabajaba en la fábrica de los Haddad, nos daban puerta a las trece, y en el mismo momento entraba otro turno.
En una de las tardes, muy caldeadas, me eché andar, por varios potreros haciendo cortadas, había sobrepasado a la casona y la finca de Tonkinson y en intersección de los rastrojos de los Rojano, intentaba cruzar una alambrada de púas, repentinamente veo un hombre peticito, de sombrero bien agudo y setoso, separaba una distancia como de cincuenta metros, parecía contenido en los hilos del cercado. El chanchullero, como si tal cosa, me hacía señas con las manos, llamándome.
Rápidamente me liberé de esa encrucijada, agarré la calle y a trancos largos me encaminé a mi posada.


La Mula Ánima:

1928, don Carmen Valdez, manifiesta: Vivía con mi familia en nuestra residencia (Las Estancias). Nos hallábamos en la cocina conversando de variados temas, para esto, eran como las 10 de la mañana en ese entonces, todavía era semi despoblado, una casita se mostraba como a unos 300 metros, de una con las otras.
Los perros toreaban insistentemente hacia la ruta que va a la Provincia de Tucumán, salgo a mirar que ocurría, a la distancia siento que se rameaba algo, y ese chirrear se acentuaba más, al acercarse sobre nuestra morada, al pasar comprobé que era un mular que llevaba una cadena arrastrando, chisporroteando destellos por el choque con las piedras, además observé nítidamente en cada resuello que efectuaba, vertía bocanadas de fuego, era una cosa impresionante de ver, los caninos aullaban y llorisqueaban temerosos, se metieron dentro de los cuartos guareciéndose bajo de las camas, a nosotros también nos invadió el pánico.
Del mismo modo, vecinos adyacentes, vieron y comprobaron la existencia de esta satánica bestia.
Desde tiempos antiquísimos, ya se argumentaba de estas simulaciones endemoniadas.

Angelito, sueño de amor...

ANGELITO

En el cielo hay un Ángel
Iluminando mi camino.
En mi corazón hay un dolor,
Al saber que te ha perdido.
Aquella estrella que miro
Tiene una luz de esperanza.
¿Tal vez algún día nos volveremos a ver?
Es la promesa de Crsto, cuando regrese otra vez.
Un rayo de sol trae a mi vida
Un sueño, una ilusión,
Segura de encontrarnos,
Angalito de mi Amor.
Un 9 de mayo Dios llevó a la niña
Que en mi vientre acuné.
¡Seis años sólo tenía, seis año sólo duró!
Tu permiso en esta tierr y Dios ya te llevó,
Angelito de mi vida.
Espérame que un dia esteremos las dos.
Te acunaré en mis brazos y te llenaré de amor.

RIOS, Mirta Genoveva

Mujer... y solo tu alma, respondió con calidos sonetos de amor...

MUJER

Arpas eres…
De contornos suaves y delicados,
De cuerdas suaves y armoniosas
Que solo mis manos y corazón
Se atrevieron a tocar,
Y solo tu alma,
Respondió con cálidos
Sonetos de amor.

Orellana, Sebastián

Cuando tu te vayas, ya nada quedará, solo un vacio que tu podias llenar...

CUANDO TU TE VAYAS

No habrá sol que acaricie mi piel
No habrá senderos que guien mi existencia
Ni el crepúsculo para despedir mis tardes
Ni la luna para iluminar mis ilusiones.
El brillo de las alas me abandonará
Como tu presencia junto a mi
En cada hora, en cada día,
Como el agua del rio que pasa y no regresa.
Los dias nacerán distintos,
Las horas, serán mis crueles compañeras
Tu voz, será como el eco que
Se va perdiendo en el espacio.
Cuando tu te vayas,
Mi vida será como una flor marchita,
Como un barco a la deriva,
Como una noche sin estrellas.
Cuando tu te vayas,
Mi corazón se destrozará en un vacio
Sin amor, sin cariño
Solo habrá soledad y tristeza.

Gordillo, César Nicolas

Dulce soledad... ¿qué sentimos?

DULCE SOLEDAD

Cuando los montes recorras,
En “Dulce Soledad”,
Escucharás el silencio
Que te viene a acompañar
“Escucha y ama la vida”,
Te dirá sin pronunciar.
“Estoy aquí a tu lado,
Presente en tu soledad”.
La presencia del silencio
Sin querer la sentirás.
El Ser Supremo a tu lado
Siempre te acompañará.
En el suspiro del viento,
En las hilachas del sol,
En el aroma de tierra.
Los cerros te sonreirán
Cuando te vean elevarte
Buscando arriba la paz.
La presencia poderosa
De la “Dulce Soledad”
En todo lo que rodea
Noche y día en tu caminar.
En los llantos y sonrisas,
En la calle, en tu hogar,
En el cosmos y en el mar.
“En un beso y un abrazo
Allí estará tu Paz”.
Busca un momento estar solo,
Pero en “Dulce Soledad”.
“Escucha y ama la vida”,
Te invita la Soledad.
Sin querer presentirás
La Presencia del que hizo todo,
La vida, el día, la paz.
Las caricias, las canciones,
Una rima, el cielo brillar.
Los que te aman sin pedirte
Nada a cambio por amar.
Allí está la Presencia
De Aquel que nos ofreció todo
¡En la “Dulce Soledad”!.

FIGUEROA, Amalia (Negrita)

Un amor andalgalense...

CONTRAPUNTO ENTRE PRESUMIDOS

Si usted quiere enamorarse
No lo dude, ni lo piense,
Entregue su corazón
A un mocito andalgalense.
Mocito de buen cantar,
Muestre sus dotes primero,
Sus ojitos lo delatan
Que es como el zorro mañero.
No juzgue por lo que ve,
Graciosa y linda mocita,
Acabo de darme un baño
En tinta de agua bendita.
Limpitos y bien perfumados
Muchos mocitos engañan,
Planta de bota “aujeriada”,
Mostrando solo la caña.
Hago caso al corazón
Porque siempre está “despierto”,
Para sentir el amor
Aunque “dispués” quede muerto.
Cuidarlo de trampositos
Tampoco me cuesta tanto,
Corazón bueno y tranquilo,
Sigue vivito y “coliando”.
Confíe en hombre sincero,
Que le inspire un buen pasar,
Que la trate como reina
Y no la deje de amar.
No por tratarme de reina
Voy a olvidar que primero
Hay que rendirse al amor
Tan sólo si es verdadero.
Con mucha delicadeza,
Como se trata a una flor,
Exhalaré su perfume
Para ofrendarle mi amor.
La más bella de las rosas
Está cubierta de espinas.
No soy mujer de fregar
Y oler a humo de cocina.

FUENTES, Alfredo Rolando

Libros con amor...

“POEMAS PARA TI”

César al comienzo del libro hace un agradecimiento a
Susana Graciela Álvarez, que gracias a su brillante capacidad para seleccionar las poesías, supo elegir una con la cual obtuvo en premio en la “8ª Fiesta Latinoamericana de la Poesía 1982”
Seguida de su prólogo:
“Escribir es quizás no tan difícil, si en cambio tener calidad en lo que se escribe o se quiere decir. Con esta advertencia, ustedes con sus correctos puntos de vista darán un veredicto identificatorio sobre éstos simples poemitas.
Yo escribí y lo sigo haciendo porque encuentro una birome y un papel siempre a mano, sin tener en cuenta tantos detalles que sin duda otra gente lo hace, lógicamente quienes son profesionales o de gran trayectoria en letras. Distinto de mi caso, ya que escribo por hobbie y mi profesión pertenece al arte de curar, lo cual me hace transitar por un sendero distinto a este arte tan hermoso y delicado como es la poesía.
Ofrezco este puñado de poemas a toda esa gente linda de mi provincia, quienes por otro lado, respeto muchísimo.
Siempre fue mi ilusión hacer lo simple que yo escribo, pero que acompañó a lo largo de ésta ilusión una cuota de timidez.
A pesar de haber tenido la suerte y orgullo de ser distinguido con varios galardones regionales e internacionales, nada quitó a mi personalidad identificada con la timidez y simpleza.
Escribí estos poemas por ser motivos, razones en mi vida los cuales me impulsaron para hacerlo. Siempre sostengo que para escribir se debe vivir un momento psicológico especial, ya sea de tristeza, alegría o simplemente estar enamorado.
En otras circunstancias escribo lo que veo, pienso. Por supuesto que poseo un gran caudal de imaginación.
Pero la mayoría de mis poemas son fruto de mis experiencias de pareja, ámbito en el cual tuve grandes éxitos y concreciones.
Sin duda éste librito está compuesto por gran sin número de ilusiones que hoy se convierten en una realidad “84”.