martes, 28 de febrero de 2012

Cuentos y algo mas...

EL LOBO Y LA CIGÜEÑA

Un lobo, muy glotón engulló un trozo de carne y se atragantó con el hueso que había dentro de de ella.
“¡Me ahogo! ¡No puedo respirar!”
pensaba el infeliz con creciente desesperación.
En ese momento acertó a pasar por allí una cigüeña y el lobo le hizo señas para que acudiera en su auxilio.
La cigüeña acudió presurosa y con gran habilidad introdujo su pico en la boca del lobo y sacó el hueso.
El lobo dio un suspiro de alivio y comenzó a respirar regularmente. La cigüeña le dijo entonces,
“¿Y cómo has de recompensar el enorme favor que te hice?”.
El ingrato lobo la miró despectivamente y repuso, “¿Cómo te atreves a pedirme una recompensa?
¿Acaso hay algo mayor que no haberte causado el menor daño,
el haberte dejado vivir para que pudieras contar que pusiste tu vida en mis dientes?”.

Moraleja: Si ayudas a un malvado no esperes recompensa;
el ingrato tan solo en su provecho piensa.

Felix de Samaniego