jueves, 9 de febrero de 2012

Frases para reflexionar...

LA FLOR MÁS BELLA

Se cuenta que allá, hacia el año 250 a.C., en la China antigua, un príncipe de la región del norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la tradición, debía casarse antes.
Como conocía este requisito, el príncipe decidió hacer una competencia entre las doncellas de la corte para elegir a la que sería digna de su trono.
Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años escuchó los comentarios sobre los preparativos.
Sintió una leve tristeza, porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe.
Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración. Sin poder creerlo le preguntó:
-Hija mía, ¿qué vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura.
-No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar, por algunos momentos, cerca del príncipe. ¡Eso me hará feliz!- respondió la hija.
La noche siguiente, la joven llegó al palacio. Allí, estaban todas las muchachas de la corte, ataviadas con las ropas más finas y las joyas más bellas.
Finalmente, el príncipe anunció el desafío:
-Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella, dentro de seis meses, será escogida para ser mi esposa y futura emperatriz de China.
El tiempo fue pasando y la dulce joven cuidaba su semilla con mucha paciencia y ternura.
Pasaron tres meses, pero la flor no germinaba.
Mientras tanto, todas las demás jóvenes del reino no dejaban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que habían crecido en sus macetas.
La joven intentó todos los métodos que conocía, pero nada había nacido.
Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era tan profundo que siguió regando la flor hasta el último día.
Consciente de su esfuerzo y dedicación, la muchacha le comunicó a su madre que, sin importar las circunstancias, ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas, aunque solo fuera para estar cerca del príncipe por unos momentos.
De pie, con la cabeza baja y muy avergonzada, con su maceta vacía entre sus manos temblorosas, observaba que las otras pretendientes traían una flor, la una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores.
Todas las doncellas hablaban de sus plantas y, al ver a la muchacha con su cuenco vacío, estallaron en risas y burlas.
En ese momento, el alboroto fue interrumpido por el ingreso del príncipe.
Todos hicieron su respectiva reverencia mientras él comenzó a pasearse, observando a cada una de las jóvenes con mucho cuidado y prestando mucha atención a todas las plantas.
Finalmente, llegó el momento esperado, y el príncipe anunció ceremoniosamente:
-¡Aquella bella joven con su vaso vacío será mi futura esposa!
Atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción.
Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada.
Entonces, con calma, el príncipe explicó:
-Ella fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: La flor de la Honestidad.
Todas trataron de engañarme plantando otras plantas; pero ella tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, y fue sincera, leal y valiente, cualidades que debe tener la emperatriz de mi reino.

Autor desconocido

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