sábado, 28 de abril de 2012

Cuentos de Paulo Coehlo...

La pareja ideal

Nasrudin conversaba con un amigo.
—Entonces, ¿nunca pensaste en casarte?
—Sí, pensé —respondió Nasrudin—. En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.
Continué viajando y fui a Isfahan; allí encontré a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa y conocedora de la realidad material.
—¿Y por qué no te casaste con ella?
—¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.


La playa

Estaba en la playa una niña con su padre y él le pidió que probara si la temperatura del agua era buena. Ella tenía cinco años y se entusiasmó de poder ayudar; fue hasta la orilla del mar y se mojó los pies.
—Metí los pies. Está fría —le dijo.
El padre la tomó en brazos, fue con ella hasta la orilla del mar y sin ningún aviso la tiró dentro del agua.
Ella se asustó, pero después se divirtió con la broma.
—¿Cómo está el agua? —preguntó el padre.
—Está buena —respondió.
—Entonces, de aquí en adelante, cuando quieras saber alguna cosa, zambúllete en ella.