sábado, 12 de mayo de 2012

Revistas Literarias...


"Con voz propia"

Gustavo Vaca Narvaja, de la provincia de Córdoba, Argentina

SONRISA
 
He asistido, al atrevimiento hechicero de tu sonrisa
Perplejo, tomé el plumaje del decoro
sin esperar alboradas, o crepúsculos que interfieran
Me llevé a la memoria fresca, tu serena expresión
Y, en la pureza de una indecisión culpable
Sumergí en perennidad, el destello delicado del recato
Convencido que la morada de la simpatía
expira fantasiosa, si no es apresada
Te llevé al palacio de la sabiduría
Porque será allí, donde
deslumbre, el manantial de tu sonrisa
como ensayo tenue
De una leyenda
 

¡TU PIEDAD…! 

¡Ah…mujer!
¡Mujer!, que perduras en el lujo eterno del consentir
Con el gesto puro, de una piedad generosa…
¿No te cansas de tu inocencia?

Tienes la magnificencia inigualable del perdón
Del perdón que ofreces, con tus palmas abiertas
Y abrazas sin temor, ni recelo, al pecador
Avanzas decidida al juego absoluto del amor
Segura. / Casi ciega. / Encendida de magia pura
Aciertas que el amor se malgasta, o se engrandece
Se incorpora exuberante, o se desecha por siempre
Pero no admite que lo ignores.
Menos aún…
Que lo desprecies, y lo sabes… porque lo vives

Surgida del amor, mujer,
cuando te acompañe esa vibración irresistible
que ahoga y rejuvenece;
verás en ella, cuando te habite, un esplendoroso albo,
asomado con el sigilo de una pasión despabilada
Pedirá tu amor, que protegido está,
en el capullo virginal que entregas inmaculado,
sin importar el final del tiempo, que regalas
¡De nada vale ya mujer!
El temor a los años, sitiado a veces, en rutinas o tristezas
Es sólo la cáscara, quien caduca y se desgasta en hoja seca,
porque tu alma… eternamente joven
lucha contra esa llaga perenne y abierta
que divide la vida en dos y rueda sin cesar y cansancio
¡Ah…mujer!
¿Será que la juventud… se malgasta, apresurada
justificando la premura, sin considerar que siempre
habrá una madurez floreciendo lentamente,
con su belleza resignada?
¡Guarda silencio mujer, aunque le mientas,
al mercader de ilusiones!
¡Él¡
Se asusta de tu grandeza y escapa temeroso
¡Tú!...
Entras al reino de lo eterno,
abriendo tu corazón generoso,
porque eres la única luz… entre las sombras
¡Ah…mujer!
Mujer, que perduras en el lujo eterno del consentir
con el gesto puro de una piedad generosa
¿No te cansas de tu inocencia?
¿O tu piedad?

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