martes, 24 de julio de 2012

Tenía como cien años, tal vez mil...


ELEGÍA A DOÑA MARÍA VARAS (Reguéis)

Tenía como cien años, tal vez mil
Nadie le conoció su edad intemporal;
Fue un personaje de aquel viejo carnaval
Que ya murió, como se murió Vis Vis.

Trayendo sal de laguna blanca fue tropera
En Capillitas era pastora de llamas y de ovejas
Caminó la sierra sin una sola queja
Fue Coquena cuidando la madre tierra.

Cuando construyeron el cable carril
Un armenio la enamoró, de pura soledad
Su corazón se despeñó de tanto llorar
Cuando aquel tren se lo llevó, un mes de abril.

Aun está, doña María Vara
Oscuro duende de greda y de pena
Siempre tirada a la siesta en la vereda
Tarareando su macha de vidala
Aun está, doña María Vara.

Nació mujer, lo quiso así el destino
Hizo de hombre, trabajando muy duro
Quebró su espalda en los inviernos crudos
Hasta que ahogó su vida en el vino.
Nació mujer, lo quiso así el destino.

Estribillo

Aun está, en la plaza de mi pueblo
Con un niño de harapos, en su delirio
Que lo amamanta con leche de los lirios
Mientras recoge estrellas en su pelo.
Aun está, en la plaza de mi pueblo.

La pena macha la volvió carrera
Desde Muschaca, hasta el arsenal
Acarreando los sueños del mineral
Se le hizo honda, muy honda la huella.

Por fuera la quemó el sol ardiente
Por dentro el alcohol incendió sus venas
Siempre a fuerza de ir vadeando la pena
Con el acusi y tragos de aguardiente.

La vio pasar el cielo de Ingamana
El río de Choya, cuando ella regresaba
De amarillo el alma le pintaba
Con florcitas de brea y de retama.
La vio pasar el cielo de Ingamana.

Un día cualquiera, de sola estar
Cuando cerraron Muschaca en el fuerte;
Ella empezó a velar su propia muerte
Con tanto horror para sepultar.
Un día cualquiera, de sola estar.

Estribillo

Se fue apagando una tarde de febrero
Mientras llovía, salió el sol en el cielo
Y un arco iris se abrió como en un sueño
Donde ella pudo por fin alzar el vuelo.
Se fue apagando una tarde de febrero…
Aun está en la plaza de mi pueblo…
Aun está en la plaza de mi pueblo…
CECENARRO, Roberto Arnaldo

No hay comentarios: