miércoles, 29 de agosto de 2012

Desde Pomán... de sueños verdes... frescos amaneceres


Sonia Perea de la localidad de Rincón, Pomán - Catamarca

EL SAUCE

Ya no estás querido sauce, amigo de años, de sueños verdes, frescos amaneceres y arrullado por el agua del canal.
Que manos aquellas las que con amor te plantó un día allá, hace tantos años; con cariño te entregó a la Pachamama.
Quien con ese verdadero amor de madre te cuidó, desde pequeño hasta que llegaste a ser tan fuerte, hermoso, con el vigor, ese que te defendió de la tormenta, el frío y el temporal.
Yo te miraba todas las mañanas al salir de casa, y tú con amor, me saludabas con tus brazos largos que agitaban la brisa.
Cuantas siestas bajo tu sombra, supiste de mis sueños de juventud, la fantasía con mi vida temprana de esperanzas y proyectos.
¿Te acuerdas cómo veías pasar a mi padre al trabajo?
Y los niños que regresaban de la escuela; y con le distes muchas veces tus ramas tiernas para hacer aquellas coronas del 21 de Septiembre día del estudiante, día de la primavera.
¡Ay! Vida mía, quien en lo cobarde e la oscuridad, te atacó con fuerza y vos con esa valentía, aguantando el dolor y la afrenta seguiste de pie; pero no volviste a ser el mismo, tu cuerpo deteriorado crujía al viento y dijeron eras un peligro para todos.
Y así llegó esa mañana, cuando yo ajena a todo escuchaba el sonido de una sierra, ¿qué podía imaginar?, era tu sentencia de muerte y de repente un golpe duro, pesado, seco y ahí al salir te ví.
¿Por qué no pude hacer algo por vos?
Estabas ahí tendido con tus enormes brazos diciéndome adiós.
Amor mío, cómo no llorar, cómo controlar esto que salió de aquí muy dentro de mi corazón, si, lloré, y no me avergüenzo, para aquellos que no ven con los ojos del alma, solo fuiste un árbol, un sauce.
Para mi, historia de pueblo, testigo mudo de serenatas en noche de luna, confidente de amores, fuiste tanto que solo me queda esto; dedicarte estas palabras a vos que con tu recuerdo y espíritu siempre me acompañarás.