viernes, 10 de agosto de 2012

Oscuridades sin límites... de frugales mentiras...


Sandra López Paz, de la provincia de Santiago del Estero. Poeta, escritora y  fomentadora de la cultura literaria.

ESCOMBROS
La muchacha halla la máscara del infinito
                                    A. Pizzarnik               

I
Cuánta noche hay en la historia del ser
                            oscuridades sin límites
en que fuimos mendigos de pequeños amores
               de frugales mentiras
mientras el mundo,
nos iba excluyendo de sus horas
 eternidad postergada y cuánto
nos dolió hacernos
de la noche a la inmeditada soledad
hombres rectos...
Hombres de fauces hambrientas
en la epidermis y el misal
de la pobreza...

II

Y es el mundo que va ...
un rumiante lleno
de atlántidas y dirigibles
hacia el poniente
despertando en el dragón
los ocasos y las sierpes,
caídas al talón descuidado
de principescos atavíos...
La mascarada insondable
de la historia
y el bául de las marchas  por doquier
acechando desveladas madres
y  esos niños
sin salir de su cáliz aún
desvencijados atrapados
en la marea brutal de los destinos
y todos sus funámbulos sicarios
fieles al silencio obedecido.

III
No es poco lo que queda.
Nosotros,
que anduvimos pastoreando
en las bibliotecas,
ovejas casi ciegas por el martirio
dulce de estar despellejadas y vivas
fuimos confundidas
con las hojas pretendidas muertas
y al mismo tiempo desgarradas
de la vanidad inútil escolástica.
Menos mal que las lucièrnagas
nos dieron  sangre  intermitente.
Que no pusieron sal a las heridas.
Que quedamos impresos
y callados entre las lides imaginarias
de los libros y
sus luminosas hojas ancestrales.


IV-
Desde algún lugar se caen los sueños
abrazando la otra profecía
                    del  sol en las palabras
rebaños cansados a la luz de la espera...
Lo que se salva es el fuego de la lucha
lo que ha quedado de nosotros
ese amor... siempre el amor
ubérrimo y libre a sotavento
desde que fuimos noche y luego
agua de piedras,
y en los ojos despiertos,
el anclaje vital de las raíces
y al mismo tiempo,  golondrinas...

(del libro "Nombrar los nombres")