miércoles, 1 de agosto de 2012

Un cuento para aprender...


Un árbol derecho y otro torcido

Una Madre que pensaba cómo enseñarle a su hija a tener el deseo de ayudar en la casa.
Quería que su hija tuviera iniciativa y pensó que si le contaba historias bonitas,
podría hacer que su hija se motive y con entusiasmo empiece a ayudarle en los quehaceres de la casa.
Una tarde cuando iban por la calle, miró un árbol grande y hermoso. 
También vio un árbol seco y feo.
Por eso se le ocurrió una idea e inventó una historia:
“Hija, mira la belleza de aquel árbol.
Ese es el resultado de cuidados que tuvo desde la raíz.
Cuando era pequeño, estoy segura que muchos jardineros lo limpiaron, lo regaron y cuidaron.
Mira, tiene un tronco muy derecho, grandes ramas, hermosas hojas y flores lindas.
Así somos las personas.
Cuando desde niños nuestros padres nos enseñan a ser obedientes, ellos nos van formando nuestro carácter a través de pequeñas cosas, aunque a veces nos incomoden hacer, como ayudar en la casa o recoger las cosas que dejamos en desorden.
Si hacemos lo mejor, seremos mejores personas y si hacemos todo lo contrario seremos como ese otro árbol torcido y seco que ves allí.
Por eso hay personas que no son agradables en su trato y les gusta hablar feo y hacen cosas para lastimar a los demás.
Estoy segura que a esas personas no les dieron amor, no los guiaron como debe ser y no aprendieron a ser disciplinados.
Por eso no te molestes cuando te diga lo que debes hacer.
Mejor haz lo que sabes que es correcto para que no te lo tenga que repetir.
A mí también me incomoda hacerlo”.
La niña sonrió complacida mientras secaba sus lágrimas, abrazó a su Madre y dijo:
“Mamita, es la mejor historia que me has contado estos días.
Gracias por enseñarme y quererme como lo haces, te prometo dar buenos frutos como el árbol bonito de la historia que me enseñaste”.
http://cuentoscortosparaniños.com

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