lunes, 3 de septiembre de 2012

...que sienten la leve inquietud de las brisas...


EN EL BOSQUE

Mientras duermo en mi bosque;
En aquella dulce lejanía
todo desaparece dejando un vacío
para que la paz dance junto a la luz
que dará luz a mis sombras
que son parte de mis cuerpos
como el agua y el barro
como las piedras y las flores
que esconden sus recursos maternales y láctales
que sienten la leve inquietud de las brisas
que descienden de los suspiros de las nubes
que riegan a los cardones y bendiciendo al milagro
de la creación del dueño de la eternidad
que puso el agua en mis manos
para cuidar tus manos que propician mi pan
que alimentan a mi cuerpo interior
que volverá a ser devorado por el amor
que se encargara de enamorarlo
en la primavera y en verano
para que caiga en el cenit de los nimbos
que me llevara por los espirales hacia el encuentro
de la verdadera vida en el amanecer
que juega lejos de las catacumbas.

Mi suerte que silba su melodía,
muestra las ventanas del sol
que alumbran a tu corazón
borrando todas las desgracias
con que se quedo un día.

La suerte de la mente de mi suerte
y todo aquello que cuelga en las alturas
como la música silenciosa
vienen de los dedos del cielo
destruyendo la muralla que esconde
todo el elixir que eres en mi interior
y salimos de los cuerpos que son las prisión de las almas
volaremos en el nuevo cielo que construyó las montañas
con las ayudas de los cardones para que dejemos
todo aquello que nos hace mal
y hace desaparecer todo aquellos que desaprecio
dejando un vació para que dancemos junto a la luz
y mirándonos a los ojos la memoria queda desierta
y sin impresiones de la niebla inmunda
y alejándonos de todo nos alejamos de olvido
y entramos a la dimensión donde todo es transparente
para alimentarnos del agua y de las flores
que esconden sus pasiones alimentarías de las almas absurdas
como lo son nuestras almas que se encontraron disueltas
bajo la luz del sol y en los cerros con sus cardones y sus soledades…
ALVAREZ, Luís Daniel